Por Centro de Investigación Popular Juan Segundo Leiva
La resistencia nacional palestina está compuesta por varias fuerzas políticas, una de ellas es el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas), que se ha transformado en una de las más importantes fuerzas. Fue Hamas quien llevó adelante la ofensiva táctica del Diluvio de Al-Aqsa, una operación militar contra objetivos militares y toma de prisioneros; una operación ofensiva dentro de una guerra justa contra el invasor; una operación táctica en el marco de una defensiva estratégica contra un enemigo que cuenta con medios militares superiores.
La acción fue llevada a cabo en una zona altamente militarizada y ocupada por fuerzas militares israelíeas y colonos, que tienen una doble función: junto con ocupar el territorio defender la política expansionista y fascista, defender en definitiva el punto de apoyo que el imperialismo tiene en esta estratégica zona del medio oriente.
Una publicación de Transnational Institute define bien el carácter de estas colonias: “Los proyectos coloniales de asentamiento son proyectos militares violentos por definición y función, ya que tanto su establecimiento como su mantenimiento dependen de la expulsión y subyugación de los nativos mediante la fuerza y la coerción. Una sociedad de colonos es una sociedad militarizada, cuyo mejor ejemplo es el reclutamiento obligatorio de la población colona israelí en las fuerzas de ocupación y las imágenes que circulan de tanques militares repostando en gasolineras ‘civiles’ durante el genocidio.”
Donde hay opresión hay rebelión
La acción del 7/10 desató una gran operación ofensiva y genocida israelí; por tierra, mar y cielo, toneladas de explosivos se han dejado caer sobre Gaza, cientos de vehículos blindados artillados y miles de soldados se despliegan en medio de esta operación militar de exterminio.
La guerra de guerrillas y guerra de túneles desenvuelta por Hamas y la resistencia palestina han brindado contundentes golpes al ejército genocida de ocupación israelí. Tal como en la resistencia china contra el imperialismo japonés o en Vietnam contra franceses y yanquis, o recientemente en Afganistán contra estadounidenses, británicos y españoles, o contra los franceses en Mali, los planes militares desenvueltos por los comandantes y combatientes palestinos han sido un elemento clave en la guerra nacional contra el genocida Estado sionista de Israel.
La guerra de túneles es una importante táctica militar de la guerra de guerrillas en la lucha de los oprimidos y explotados contra las fuerzas de ocupación imperialistas y contra todo opresor. Ha sido utilizada en muchas ocasiones con notables éxitos tanto para atacar como para defenderse del enemigo. Su uso táctico es invaluable, pero en circunstancias como las de la Franja de Gaza y como parte de la guerra urbana, adquiere carácter estratégico, en especial en las operaciones contra el invasor.
Como señala un artículo de la revista Studies in Conflict & Terrorism: “La presencia de túneles, o su amenaza, afecta profundamente la conducción de las operaciones en los tres niveles [táctico, estratégico y operaciones]. Si bien los aspectos tácticos son clave, solo explican parcialmente el impacto de los túneles en las operaciones militares. Las amenazas subterráneas tienen un impacto directo y sustancial en la misión misma y magnifican muchas de las dificultades encontradas a nivel operativo y estratégico, particularmente en operaciones urbanas. Además, muchos aspectos de la guerra subterránea que hasta ahora se han considerado tácticos pertenecen, en cambio, al ámbito estratégico. Sin embargo, superar los obstáculos de navegación, comunicación, rescate y recopilación de inteligencia no es solo una cuestión del nivel táctico. A menos que se reconozcan y comprendan los aspectos operativos y estratégicos de la guerra subterránea, los túneles ralentizarán las operaciones importantes y desestabilizarán incluso a la fuerza más competitiva.”
Indudablemente, una clave de la guerra de guerrillas es el apoyo de las masas, sin las cuales, la derrota es inevitable. Es por esto que en más de un año de guerra las fuerzas genocidas israelíes no han logrado ni siquiera dar con los prisioneros de guerra tomados el 7 de octubre del 2023.
La guerra de guerrillas es fundamental en la resistencia palestina, más aún en la fase de defensiva estratégica en que se encuentran, considerando el marco de una guerra de carácter prolongado.
Es expresiva la dimensión de la guerra de túneles según otro estudio militar publicado: “En enero de 2016, Ismail Haniyeh, el principal líder político del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), declaró que las Brigadas Izz al-Din al-Qassam, el ala militar de Hamás, habían cavado túneles que tenían ‘el doble de longitud que los túneles de Vietnam’. Esta información fue reiterada por Yahya Sinwar, el líder del movimiento en Gaza, en 2021, tras la Batalla de Saif al-Quds (Espada de Jerusalén) (10-21 de mayo de 2021): ‘Los túneles que tenemos en la Franja de Gaza superan los 500 kilómetros, teniendo en cuenta que la Franja de Gaza ocupa sólo 365 kilómetros cuadrados.”
La guerra de liberación palestina y su contexto internacional inmediato
En el conflicto palestino se condensan las contradicciones del mundo contemporáneo, siendo la principal de ellas la contradicción entre naciones oprimidas e imperialismo. Pero también se expresan intensa y complejamente las contradicciones interimperialistas. Esto ha signado la lucha de liberación del pueblo palestino a lo largo de todo el siglo XX y lo que va de corrido el XXI.
El Estado sionista de Israel hace décadas viene llevando adelante una guerra de agresión colonial contra el pueblo palestino con la finalidad de exterminarlos y usurparles sus tierras. El pueblo palestino les ha opuesto una enconada lucha de liberación, evidenciando que son las masas las verdaderamente poderosas.
Tras el 7 de octubre, la pretendida invencibilidad israelita nuevamente está quedando en entredicho por los golpes de la guerra de guerrillas de las fuerzas de la resistencia palestina. Los pueblos del mundo y en particular el pueblo árabe vibran de emoción por cada contundente golpe que propina la lucha armada nacional palestina.
Con la operación Diluvio de Al Aqsa, la resistencia palestina hizo estallar en mil pedazos la capitulación impuesta por los espurios Acuerdos de Oslo, firmados por la OLP e Israel y mandados por el gobierno imperialista norteamericano presidido por Bill Clinton a mediados de la década de los 90.
Se han sucedido otros intentos imperialistas de imponer la capitulación y levantar acta de defunción sobre la combativa lucha palestina, pero vienen fracasando rotundamente.
Los intereses norteamericanos en la región se pueden sintetizar en las propias palabras de Joe Biden cuando era presidente: “Si Israel no existiese, EE.UU. tendría que haber inventado un Israel. Israel es el mayor poder que EE.UU. tiene en Oriente Medio para proteger sus intereses en la región. Imaginen el mundo en esta situación sin Israel. ¿Cuántos buques de guerra habría en el Mediterráneo? ¿Cuántas tropas serían desplegadas en Oriente Medio?”.
El imperialismo norteamericano ha fracasado en todos los planes que ha impulsado para lograr imponer al pueblo árabe, a sangre y fuego, al Estado sionista de Israel como un baluarte de supropia dominación en Oriente Medio. Es más, se le hace cada díamás difícil y onerosa sostener esta situación.
Parecía que el imperialismo yanqui lo estaba logrando, y en esa dirección iban los acuerdos de Abraham el 2020, en los cuales hizo firmar a los Emiratos Arabes Unidos y Bahrein con Israel el reconocimiento diplomático del Estado sionista. Pero las apariencias engañan, faltaba en este acuerdo el país reconocido con mayor peso en la región: Arabia Saudita.
Tras largas rondas de negociaciones y jugando a varios bandos, EEUU parecía que lograba ordenar el Levante Mediterráneo, y el 22 de septiembre de 2023, su perro de ataque, el fanfarrón genocida Netanyahu hacía un jactancioso discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas afirmando lo siguiente: “Semejante paz contribuirá en gran medida a poner fin al conflicto árabe-israelí. Alentará a otros estados árabes a normalizar sus relaciones con Israel. Mejorará las perspectivas de paz con los palestinos, alentará una reconciliación más amplia entre el judaísmo y el Islam”.
Euronews ese mismo día titulaba la noticia como “Acuerdo de paz histórico entre Israel y Arabia Saudí”. Socarrón, Netanyahu agregaba a su negro vómito que no debía permitirse a los palestinos vetar la negociación regional al mismo tiempo que se refería a la “mediación” en dichos acuerdos del presidente estadounidense, Joe Biden, y su papel en hacer posible el establecimiento de relaciones diplomáticas entre estos dos países. No cabe duda que bajo el garrote y mandato directo del imperialismo yanqui, Biden tomaba de las orejas a sus pupilos y los obligaba a darse la mano: clásico juego a dos bandos.
No se puede dejar de mencionar en estas negociaciones el triste y oscuro papel de los capitulacionistas de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) mendigando a Arabia Saudita que arranque concesiones a Israel a favor de la causa palestina. Washington, fingiendo magnanimidad por su parte, también sostuvo que las conversaciones deben tener en cuenta “el tema palestino”. Pero todo esto era un mero castillo de naipes.
Y mientras dichas negociaciones ocurrían, el 7 de octubre la calculada y genial acción militar Diluvio de Al-Aqsa echó por el suelo este negro sueño de una paz que se levantaría sobre las cenizas del pueblo palestino, y sobre los legítimos sentimientos nacionales de los pueblos árabes.
Recientemente, a comienzos de este 2025, EEUU el gran gendarme, el matón del mundo, pretende resucitar los acuerdos de Abraham e imponer a todo precio sus planes. En esta ocasión el recién asumido Trump, a la cabeza de la superpotencia hegemónica única, quiere el control total sobre el medio oriente.
Es que la resistencia del pueblo palestino se ha transformado en una seria dificultad.
Trump planteó en febrero de este año la transformación de Gaza en una suerte de resort del Meditarráneo, la “Riviera de Oriente Medio”, dijo. Para esto exige la completa evacuación de la población palestina de la Franja.
Más tarde, en mayo, el genocida Netanyahu sostuvo que: “El plan de Trump es brillante. No solo no lo rechazo, sino que lo estoy implementando”, agregando que “realmente puede generar un cambio no solo aquí… sino que puede transformar la faz de Oriente Medio. Cambiar de una vez por todas lo que hemos sufrido en Gaza durante décadas”.
El Plan Trump consiste en que EEUU controle absolutamente la zona. Plan que decenas de organismos denuncian por contravenir toda norma internacional y de cualquier estatuto humanitario liberal burgués. Con esto, Trump da carta blanca a la actual ofensiva genocida sionista.
[Continúa]